viernes, 21 de diciembre de 2012

¡Feliz año!

Me incorporo a la tanda anual de buenos deseos para el año próximo, algo que es una hipótesis lejana e improbable por más que la fabrica de chorizos Campofrío, manda narices, se empeñe en vestirlo de tierna tarea nacional sin alusión alguna al número creciente de ciudadanos excluidos. Ahí van mis mejores deseos para todos. Para todas. Para mujeres, hombres y niños. Con una sola excepción. La de quienes nos han robado  el tiempo a plena luz; arrebatado el pasado, los proyectos de futuro y nuestros recursos privados y colectivos y a los que prueban cada día a mi hijo que la honestidad, la coherencia y la sinceridad son falsedades sin más trascendencia, incluso necesarias, pese a mis enseñanzas contrarias. Tampoco se lo deseo a quienes le harán vivir mañana peor de lo que vivía ayer, disfrazando las ansias de codicia de las grandes corporaciones con eufemismos perversos; a los que duermen el sueño de los hombres y de los niños con cuentos y supersticiones o han escamoteado finales confortables de vida a cientos de matrimonios ancianos. 

Entre los que no incluyo, se encuentran los que han vendido los recursos públicos como si fueran suyos sin traba moral y sin reparar que son el resultado de los esfuerzos ciudadanos sumados y continuos en el tiempo. Dejo fuera al parlamentario prevaricador que reúne seguros, dietas, primas, ayudas para vivienda, gastos de transporte en una sola nómina libre de IRPF que multiplica por siete los ingresos brutos anuales del ciudadano medio. No felicito a quienes han rescatado los bancos con nuestro dinero y no apresuraron el paso lo más mínimo para impedir que la ejecución hipotecaria fuese una auténtica y pura ejecución sumaria castrense sin juicio previo. 

Me olvido en mis deseos del poli de la UIP, el que me dobla en estatura y músculo y me ha breado a modo en varias ocasiones mientras le levantaba las manos, le mostraba las palmas y le gritaba que esas son mis únicas armas. De Cristinita Cifuentes que me llama antisistema, del comisario jefe de Valencia para quien soy el enemigo o de Felipe Puig que ensaya a los mozos para molerme bien y sobre todo, de Andreita 'Que se jodan' Fabra, modelo de oradora, empatía y generosidad. 

 Incluyo en mis ausencias a los que han estafado, robado, defraudado, mentido o engañado con plena consciencia y, sin embargo, han merecido la impunidad de los tribunales, la indulgencia de los legisladores, la ceguera de la administración y el silencio de los cómplices o de los que no toman partido. Para todos ellos, mil gracias. Me habéis convertido y ahora deseo que Dios exista con tal de que haga llover fuego del cielo y os consuma en castigo al dolor que habéis causado y os disponéis a ocasionar. ¡Ah! y si me lo pide, estoy dispuesto, incluso, a arrimaros candela si falta.

viernes, 7 de diciembre de 2012

6 de Diciembre: #AranjuezDefiende la #SanidadPública

La Sanidad Pública universal y de calidad ha sido la base fundamental para el desarrollo del Estado del Bienestar y es uno de los pilares para asegurar la solidaridad y la equidad dentro de una sociedad, pues supone el esfuerzo de las personas con más poder económico y más sanas para permitir la atención sanitaria de los que tienen menos y están enfermos.

 En los últimos años hay una campaña generalizada para desprestigiar y desmantelar los sistemas públicos de salud, coincidiendo con el auge del neoliberalismo, que quiere privatizar los sistemas sanitarios públicos y que busca en ellos una oportunidad de negocio.

Esta tendencia internacional hacia el desmantelamiento de los sistemas sanitarios públicos afecta a todos los países en mayor o menor medida. En España se observan intentos por avanzar en la privatización de un sistema sanitario que goza de gran aprecio internacional, precisamente por su universalidad, fácil accesibilidad y carácter equitativo.

Son las CCAA gobernadas por el PP donde se han producido ataques más serios contra la Sanidad Pública , como sucede en Madrid o Valencia, por citar solo las más significativas. 

En esta campaña privatizadora juega un papel fundamental la estrategia de convencer a la opinión pública de las ineficiencias y problemas de funcionamiento del sistema sanitario público, cuando son los neoconservadores y neoliberales los principales responsables de esta situación mediante la introducción de nuevas formas de gestión empresarial, que con la disculpa de innovar, lo que en realidad buscan es poner por delante el ahorro, olvidando la calidad de la atención sanitaria. 

La introducción de formulas de gestión empresarial facilita la privatización de los centros, manteniendo la financiación con dinero público y olvidando que estas nuevas formas de gestión son modelos ya ensayados en el Reino Unido, donde han conseguido encarecer la construcción y puesta en marcha de los nuevos hospitales cuatro o cinco veces más que los del modelo tradicional.

Los grandes perdedores de estos cambios que se avecinan serán los ciudadanos, porque la calidad de los servicios sanitarios empeorará, y porque los modelos privatizados tienen unos costes muy superiores. Los ciudadanos se verán obligados a pagar para poder utilizar los centros asistenciales y, a la postre, una parte de la población, la más pobre y la más enferma, se verá excluida de los sistemas sanitario. 

La falta de interés político por la Sanidad Pública se concreta en la masificación y en las listas de espera para intervenciones quirúrgicas, para las consultas de los especialistas, las pruebas diagnósticas y, mas recientemente, para los médicos generales y pediatras. Todo ello desde una política de premeditado descrédito de la Sanidad Pública

Y se trata solo de los primeros pasos, puesto que hay una estrategia de avanzar de manera lenta y continuada hasta conseguir que el derecho a la protección de la salud deje de ser un derecho de todos los ciudadanos y pase a ser un privilegio para aquellos que puedan pagársela, dejando para los demás un modelo similar a la antigua beneficiencia. 

Todavía estamos a tiempo de salvar un Sistema Sanitario que esta valorado entre los mejores del mundo, por la calidad de sus servicios y sobre todo por su carácter universal, gratuito y solidario.


Por eso hacemos un llamamiento a todos los ciudadanos y profesionales de la salud a movilizarnos en su defensa. No podemos permitir que la Sanidad Pública se convierta en un negocio en el que unos pocos se beneficien a costa de la salud de todos.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

España en marcha #14N

Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.

No vivimos del pasado,

ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.

Somos el ser que se crece.

Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.

Somos bárbaros, sencillos.

Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.

De cuanto fue nos nutrimos,

transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.

¡A la calle!, que ya es hora

de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

No reniego de mi origen,

pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.

Españoles con futuro

y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.

Recuerdo nuestros errores

con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.

Vuelvo a decirte quién eres.

Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.

No quiero justificarte

como haría un leguleyo.
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.

España mía, combate

que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.


Gabriel Celaya. 'Cantos Íberos'

jueves, 11 de octubre de 2012

Sin periodistas no hay periodismo.

Sin periodistas no hay periodismo es un comunicado de la Federación de Asociación de la Prensa en defensa del periodismo

Si aseguramos que el periodismo atraviesa en España la peor crisis de su historia, nadie podrá decir que exageramos. Se nos podrá acusar de ser reiterativos porque desde la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) venimos denunciando este desastre, una y otra vez, en los últimos años. 





En esta denuncia constante, hemos sostenido y sostenemos, como eje de nuestra posición, que nuestro país pagará un alto precio si asiste al deterioro del sector periodístico sin tomar medidas que palien la situación. Dejar morir el periodismo es como dejar morir la democracia, porque los medios contribuyen a su sostenimiento promoviendo el debate cívico, el intercambio de ideas y actuando como contrapoder a fin de evitar los abusos.

En términos de empleo, el drama está cuantificado a través del Observatorio de la Crisis de la FAPE que, desde noviembre de 2008, viene registrando su impacto. Con los últimos ERE en editoras locales y en varios grupos nacionales líderes, como los de EFE y los anunciados en El País y Unidad Editorial, hemos superado los 8.000 empleos perdidos en el periodo de contabilización, lo que unido a los anteriores eleva a 10.000 el total de periodistas en paro.

Se podrá afirmar que hemos predicado en el desierto a la vista de lo que sigue ocurriendo en nuestro sector, que no es el único, por supuesto, que sufre la grave crisis que atenaza a nuestro país.

Pero nuestro sector, y pedimos disculpas por el atrevimiento, es un sector especial porque la demolición de sus cimientos afecta directamente a la libertad de información y de expresión, que constituye la base de todas las demás libertades y es el fundamento de la dignidad humana.

Sabemos lo que es un país sin medios independientes, sometidos a la censura diaria de sus informaciones, con periodistas encarcelados por ejercer la crítica del poder, despedidos por resistirse a las presiones e incluso asesinados por tratar de ser independientes. Lo estamos viviendo en varios países, algunos de ellos muy cercanos a nosotros por lazos históricos y culturales.

 Sabemos lo que significa contratar a periodistas sin remuneración o con un salario indigno. Sabemos lo que supone para la vitalidad de un país que su prensa vaya muriéndose poco a poco. Sabemos que todos estos factores negativos empobrecen la democracia y abren el paso a impulsos autoritarios, de los que los ciudadanos son las principales víctimas.

La precariedad laboral y salarial se extiende como una marea, colocando a los periodistas en una situación de indefensión ante las presiones, vengan de donde vengan. El papel de contrapoder de la prensa queda reducido a la mínima expresión.

En el enfoque de los editores, los periodistas dejan de ser unos profesionales a respetar para convertirse en números que pueden ser tachados en cualquier momento.

La expulsión de periodistas veteranos, con fuentes y con criterio, priva a los medios del necesario talento para ofrecer a los ciudadanos un periodismo de calidad. De nuevo, la sociedad es la gran perjudicada.

El panorama propicia que surjan agoreros que pronostican el fin del periodismo, que es casi como sostener que la democracia tiene los días contados. Porque ustedes, los representantes de los ciudadanos, saben bien que sin prensa libre y crítica con el poder, la salud de la democracia se resiente.

Pero en la FAPE no tenemos ninguna duda de que el periodismo sobrevivirá como elemento vital para el desarrollo de nuestra democracia y de nuestra sociedad en un clima de tolerancia y de convivencia pacífica.

Tampoco tenemos ninguna duda de que los periodistas seguiremos siendo necesarios para jerarquizar las noticias, confirmar su veracidad, contrastarlas y difundirlas bajo un paraguas ético y deontológico, como garantes que somos del derecho fundamental de los ciudadanos a recibir información libre y veraz.

Ante este panorama, los periodistas no nos estamos quedando quietos. Estamos plantando cara a la crisis promoviendo innovadores proyectos editoriales, pero en la FAPE creemos que esta respuesta solo profesional no es suficiente.

Las instituciones y los ciudadanos tienen que saber que su futuro democrático y solidario necesita unos medios de comunicación potentes e independientes, con periodistas que, con su credibilidad, aporten elementos que ayuden a la gente a formarse su propia opinión.

No hemos encontrado otra forma mejor de expresarlo que el eslogan de nuestra campaña en defensa de nuestro oficio: “Sin periodistas no hay periodismo. Sin periodismo, no hay democracia”.


Ir al texto completo.
 

lunes, 8 de octubre de 2012

Castelao

Castelao llevaba la humanidad dentro y por eso nos dejó una impagable colección de dibujos y bocetos sobre el lobo malencarado y violento que el hombre lleva consigo. Este otro Castelao no sabe dibujar, ni falta que le hace, para mostrar la fiera que todo cacique desembucha a la mínima de cambio con la mayor economía posible del lenguaje .

Aquél Castelao dibujó el cuerpo tendido de un hombre y lo tituló a mano en uno de los márgenes ‘La última lección del maestro’ para enseñarnos una lección universal de ética humana. Este otro Castelao nos transmite el símbolo de lo más violento y perverso de una derecha rancia e inhumana que produce 'Jarrapellejos' con una frecuencia  intranquilizadora.

Entre aquel y este, hay un abismo de decencia y de años de civilización. No solo afirma su permisividad de violencia contra la mujer;  expresa, también, su convencimiento de que el ser humano es solo un simple instrumento de uso o de cambio.


Detrás de este Castelao feroz y su afirmación asesina, se esconde la honda convicción de que todo es tierra conquistada y la Ley solo una enumeración de reglas que  pueden romperse o torcerse al antojo. Este Castelao indecente, que incita a la violencia contra todo y contra todos o a la violación de las leyes, está hecho, como muchos otros, de la pasta de quienes someten a un país, con todos sus ciudadanos al completo, a la arbitrariedad y el saqueo. Afirman que la ley está para violentarla y luego, los muy cabrones, se fuman un puro.

domingo, 7 de octubre de 2012

Tu pueblo pasa hambre

Esperanza Claramunt, beca Leonardo en Malta, fue la joven que le espetó a Mariano Rajoy: "tu pueblo pasa hambre". Éste es el relato que ha publicado en Contarlo para vivir, su sitio personal

miércoles, 3 de octubre de 2012

¡Un respeto!

Pídele a la Audiencia Nacional que respete la libertad de reunión

Súmate a esta campaña para exigir a la Audiencia Nacional que respete los derechos de reunión en las actividades relacionadas con el 25-S. ¡Diles que la democracia no se secuestra!.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Vergüenza

Trece manifestantes se han aferrado a las vallas situadas ante el Congreso. Todos están encapuchados con homogeneidad. Las zarandean y descolocan. Una cincuentena de policías se deslizan por la fachada del museo y los rodean. Hubiera sido fácil detenerlos y arrastrarlos hacia el puesto de mando colocado tras de la barrera metálica. Pero no es así. Los ignoran y el grupo marcha en el momento en que el escuadrón policial se abre en semicírculo e inicia  una carga indiscriminada contra la muchedumbre que retrocede desde ese último tramo de la Carrera de San Jerónimo hacia la Plaza de Neptuno.

Hay gente en el pavimento en un amasijo confuso, parece un montón de carne picada. Veo el tumulto desde la reja de la ventana del Thyssen donde he subido. Un nuevo grupo de policías ha salido por el mismo lugar y avanza entre la multitud abriéndose paso a golpes. Despeja un tramo y se une con la anterior formación dejando cuerpos desmadejados a su paso. Tendidos en el suelo.

Es una masa heterogénea, dolorida. Un golpe de defensa ha derribado a uno. La culata de un fusil lanza-gases le remata con un fortísimo golpe en la espalda cuando ya está tendido sobre el asfalto. No se mueve. Mantiene los ojos muy abiertos como espantado. Segundos más tarde se agita en convulsiones. La policía no lo auxilia. Varios manifestantes están a su lado. Entre el tumulto generado por la carga avanza una ambulancia que le evacúa en una camilla. Los golpes le han producido una lesión medular  según puede saberse unas horas después.

En algún lugar hacia la Plaza de Neptuno suena algún escopetazo aislado. Desde el Paseo del Prado, por su acera derecha en dirección a Atocha, ha avanzado otra formación policial que amplia la tierra de nadie. Me encuentro tras el cordón de policía. Frente a él, los manifestantes se han sentado en el suelo. Destaca un sexagenario de barba blanca. Levanta las manos y grita  que 'estas son sus armas'. Otros que 'no nos representan'. o 'lo llaman democracia y no lo es'.  Al viejo lo arrastrarán cuatro policias unas horas más tarde por todo el Paseo del Prado. Por un momento, todo se ha tranquilizado. Son casi las 9 de la tarde y Cristina Cifuentes se despide de sus seguidores de Twitter con un 'hasta mañana' lacónico .Pero no ha terminado nada. Solo ha comenzado.

Un grupo de encapuchados sube desde Neptuno. Mantienen una alineación casi castrense. Portan unas banderas extrañas y anacrónicas, unos trapos de color rojo o negro sin ningún otro símbolo visible y en el extremo de unos largos listones demasiado finos para ser ofensivos y causar lesiones, pero muy evidentes; como si quisieran dejar sentada su existencia ante las cámaras que los rodean. La emprenden a golpes con el cordón policial aunque parece una agresión  coreográfica y milimetrada. Como las de aquellas peleas infantiles donde tienes miedo de herir al amigo. Al grupo se ha unido un encapuchado de vestimenta y calzado similar al que, unos momentos antes, arrastraba un policía por el Prado abajo con cierta delicadeza.

Todo tiene el aire irreal de haber sido ensayado de antemano. Lo he visto otras veces en esos ejercicios de control de masas que se realizan en las academias policiales para disfrute del personal y lucimiento de los mandos. Avanzan y retroceden. Algunos quedan tumbados en el suelo. Han recibido unos golpes pero con cierta formalidad cortés y sin mayores consecuencias. Ha salido un paisano de entre los policías, también encapuchado y derriba a un manifestante. Se acerca un uniformado. Intentan ponerlo los grilletes entre los dos. Se resiste y grita: ‘Soy compañero, soy compañero’. El paisano con las esposas se vuelve hacia los uniformes y vocifera: ‘Dejadlo, que es compañero, coño, que es compañero.

La presión de los policías sobre la muchedumbre se intensifica a medida que comienza a obscurecer y los estampidos se escuchan con mayor frecuencia. No ha habido ninguna reacción de los manifestantes. La falta de luz acompaña estas maniobras de avance hacia la Glorieta de Carlos V. Sin luz hay más dificultad en captar imágenes y, por tanto, más capacidad de actuación sin reproche informativo. Pasaba igual en los saltos estudiantiles en los años del tardo franquismo.

Pero no es lo mismo. Los equipos digitales tienen más capacidad de captar la luz. Y muestran al dueño de la cafetería Prado impidiendo el paso de unos agentes al borde la histeria que quieren desalojar el local. Lo impide: “Con porra aquí no pasas”, dice. Y le zarandean y agreden. Pero insiste, ‘No pasas con la porra’. Y aunque el agente le coge de la pechera y la corbata, mientras desde dentro quieren arrastrarle hacia el interior, no pasa. Y el policía desiste. Cae en la cuenta, me gustaría pensar, de la masacre que puede organizar en el interior. Y se retira. Y es, entonces, cuando todos se dan cuenta del frágil éxito que ha tenido el Derecho ante la arbitrariedad y la brutalidad del orden publico a toda costa, propio del estado de sitio.

Aunque nadie lo ha declarado y las normas democráticas siguen vigentes, los grupos de policía siguen avanzando desde Neptuno. Ahora es un ejército compacto. Avanzan primero los provistos de escudos. Le acompañan otros con porras que abandonan la formación de vez en cuando para tundar a modo a un manifestante rezagado. Detrás de la formación, avanzan los escopeteros, unos provistos de lanzadores de botes, otros con munición de bolas de caucho. Munición no letal la llaman los edictos de compra del BOE. Pero disparadas a bocajarro o en puntos sensibles del cuerpo humano pueden causar la muerte de un ser humano. Y la noche, pese al alumbrado, a los neones comerciales y a los destellos y rafagazos azules  de los coches policiales, impide apuntar con precisión.

Unas primeras patrullas han traspasado el vestíbulo de cercanías de la Estación de Atocha. La tolerancia que han ejercido frente a los chalecos y las acreditaciones ha desaparecido. A unos, directamente, les aporrean las cámaras, a otros les exigen la entrega de la tarjeta de memoria donde se almacenan las imágenes. En el anden, bajo las escaleras un hombre mayor sentado en uno de los bancos metálicos hace frente a los policías que le exigen que se levante. Se niega. Se abraza a un joven que transporta en una silla metálica. Y aulla fuerte. Muy fuerte. “Vergüenza, vergüenza, vergüenza”. Los policías se alejan y le dejan gritando, abrazado al muchacho. Con el reverbero de las bóvedas de la estación es difícil precisar si se trata de una letanía personal o todos los viajeros de los andenes se han unido en un clamor colectivo que grita: “Vergüenza, vergüenza, vergüenza”.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Ni galgos ni podencos

Señor.
Acuso recibo de su atenta del pasado 18 de septiembre y no discutiré si son galgos ni podencos. Tengo claro quienes han sido. Incluso si Su Majestad prestará más atención a su entorno, podría identificarlos solo por el brillo marfileño de sus mandíbulas, acostumbradas a tragarse tres o cuatrocientos ciudadanos a modo de desayuno. De no recordarlo, su Valet de Chambre podrá aleccionarle sobre sus nombres. Sin embargo, estoy confuso. Sin duda alguna, podría identificarlos con poco esfuerzo regio a poco que tirara de archivo nobiliario. Los encontrará en las credenciales que extendió Su Majestad misma nombrándolos Marqueses de tal o Baroneses de cual. A voto pronto se me ocurre el ejemplo magnífico de la Condesa- consorte de Murillo y Grande de España, título que, asociado al de presidenta de la Comunidad de Madrid, viene a ser un chascarrillo digno de cualquier Club de la Comedia.


Los encontrará, también Vuestra Majestad, entre plebeyos visitantes ocasionales de su real casa. Plebeyos pero banqueros de mucho ringo rango que han sepultado las finanzas públicas españolas bajo capas geológicas de deuda bancaria impagada y convertido a mi país en una losa continua de cemento hidráulico alicatado hasta el techo. Cuente Vuestra Majestad entre los responsables a esas oleadas de Ministros, Consejeros, Concejales, Presidentes de Diputaciones o de Gobierno a los que ha conocido en los besamanos pagados con la parte alícuota de mi IRPF; no con la de ellos que, como Vuestra Majestad bien sabe; sea por experiencia propia o por lo que se lo haya contado su sacro real yerno, están exentos de tributación, no deben declarar ante nadie o si deben, se envainan ese concepto preciado de patria que les obligaría moralmente y evaden todo lo evadible hacia tierras más comprensivas con los capitales saqueados.

A decir verdad, Señor, juega con ventaja. Vuestra Majestad tiene quien le escriba, notable privilegio que le diferencia del célebre coronel literario. Pero, repare que lo hace mal, torpemente y no bajando a la arena de la situación que vivimos las familias reales de este país. El  escribiente le quita a Su Majestad los últimos restos de legitimidad que pudieran quedarle por muy dignamente que los cosechara. Que lo hizo y  sin discusión posible.

Hierra vuestro escribidor. No han sido galgos ni podencos, ¿Como van a tener la culpa unos miserables perrillos?. Han sido los saqueadores. Gentes, ya le digo a Vuestra Majestad, capaces de merendarse cada tarde, después de la partida de golf, el futuro de 1.000 o 1.200 niños, firmar ERES para 2.000 o 3.000  trabajadores, desmantelar el estado de derecho, cercenar las libertades colectivas e individuales, poner cara de póker después y gritar a los cuatro vientos: ¡Han sido los mercados, han sido los mercados!.

¿Comprende Vuestra Majestad?. No hemos sido los ciudadanos. Han sido los saqueadores y la metáfora de los perros es muy acertada y comprensible si se refiere a ellos. Quizás tenga posibilidad de afirmarlo y utilizarla en una próxima epístola dirigida a los poderes financieros, a la trouppe de la élite política, al conjunto de empresas que saquean recursos extranjeros y  que, cuando otros igual que ellos se las dan bien dadas, corren pidiendo ayuda a los ciudadanos y gritando: ¡Roban a la Patria! ¡Sus y a ellos! ¡Vivaeeeeeeeespaña!.

Vuestra Majestad entenderá que deseche su llamamiento por que no comprendí sus sonrisillas satisfechas con el Presidente Rajoy cuando le  anunció las medidas injustas e insolidarias contra la mayoría de los ciudadanos españoles.  Asistí atónito a sus miradas  a otro lado cuando su sacro real yerno imputado saqueaba administraciones públicas compinchado con políticos igualmente corruptos. Por esas y algunas razones más no entiendo ahora su convocatoria a defender una patria común, reclamando 'una acción decidida y conjunta de la sociedad, a todos los niveles, en defensa del modelo democrático y social que entre todos hemos elegido'.

¿Sabe Señor? creo que es así por que miro a  mi alrededor y no reconozco el país que ayudé a construir. Debía ser ecuánime, justo, generoso, de todos y para todos y lo han convertido en una finca particular y exclusiva de los capitales especuladores, las grandes concentraciones industriales y algún que otro grupo mafioso subterráneo. Es decir, Señor,   a este imperio austrohúngaro de opereta de enredo, sin un Berlanga para contarlo, que todos ustedes, incluida Su Majestad, están contribuyendo a crear, ya no puedo reconocerlo como ni como mio ni como patria. Vuestra Majestad sabrá disculparme. A mi me borra del libro.
Reciba Vuestra Majestad el testimonio de mi consideración.

martes, 18 de septiembre de 2012

¿Volvemos a los tiempos del miedo?

Ha muerto Santiago Carrilo. Su último artículo lo títuló ¿Volvemos a los tiempos del miedo?. Nada más ajustado a una realidad que se nos vuelve estrecha y nos tira de las sisas de los derechos. Supo avisar, por más que con el dedo silencio le avisaran o le amenazaran con miedo. Hasta siempre, Santiago.

¿Volvemos a los tiempos del miedo?

jueves, 6 de septiembre de 2012

El futuro es suyo

No logro desprenderme de la desazón que me produce contemplar  este fragmento de 'Cabaret' que traigo a colación. Es una denuncia visual sintética del ascenso y aceptación de las ideas nacionalsocialistas entre los ciudadanos de  la Alemania de entreguerras. Tiene algo intranquilizador por lo de incontenible que anuncia. Por lo insidioso. Por lo de modelo general que explica


Lo que mas me aterra es esa transformación paulatina de la kermesse campestre en una horda. La alegre fiesta de fin de semana mutada en un coro amenazante y bélico de hombres, mujeres y adolescentes con semblantes contraidos, aparentemente normales momentos antes, y que anticipa la noche y niebla alemana que sepultó vidas y libertad.

Solo un anciano se mantiene a salvo del contagio de esa histeria social, luego histeria asesina. Me conmueve contemplar sus dudas, su indefensión, sus miedos. Se le sabe negándose a sumarse al terror. Se le nota inquieto por sus posibles consecuencias y muestra un desánimo incontable aplastado bajo esa fanfarria marcial, inductora de opresión y odios sociales, y procurando pasar desapercibido.

No puedo dejar de pensar que 'Tomorrow belong to me' (El futuro es nuestro) muestra una anticipación de las situaciones que pueden desencadenarse en Europa y en nuestro país. Me siento como ese anciano: perplejo, angustiado, miedoso. Pero al cabo, y viendo la contraparte de Spitting Image producida sobre este mismo asunto en tiempo de la Dama de Hierro, desecho tal idea. ¡Exagero. Sin duda alguna!, me digo. ¿Fascismo?. ¿Como va a poder ser viable el fascismo en pleno siglo XXI?. Seguro que podrán controlarlos.


sábado, 1 de septiembre de 2012

Un lenguaje para dominarlo todo

Como el célebre anillo del libro de Tolkién: un lenguaje para dominarlo todo. Se trata de un artículo confeccionado por un grupo de profesores universitarios que anticipa la perfección de un sistema de propaganda social basado en el uso del lenguaje y participado por medios de comunicación.


Unas líneas muy valiosas que sistematizan las formulas usadas por las élites económicas para fijar las preocupaciones del ciudadano e impide la contestación social. Nada que no se haya dicho antes pero que desenmascara las fórmulas tópicas del lenguaje político y llama a usar el lenguaje con ánimo crítico para desvelar el texto más allá de lo que dice.

viernes, 31 de agosto de 2012

Desvelando mentiras

Más de 7 millones de trabajadores reciben menos de 1.000 euros. Constituyen el 45 por ciento de la población laboral y tan solo participan en el 13 por ciento de la masa salarial de un país que ha visto crecer las retribuciones empresariales en un 3,8 por ciento; el mismo porcentaje en el que han disminuido las rentas del trabajo. El coste productivo de la hora de trabajo es un 30 por ciento inferior a la alemana y un 27 por ciento inferior a la francesa.

Las cifras analizadas por Vincenç Navarro apunta a unas conclusiones antágonicas a las expresadas por las fuentes gubernamentales, las del Partido Popular y los monopolios informativos adheridos a sus tesis. No estamos embarcados en una tarea de recuperación nacional. No estamos impulsando una sociedad más justa, mas equitativa y con un reparto común de las cargas. Andamos en la dirección contraria.


lunes, 27 de agosto de 2012

Las luces de Atenas se apagan

Petros Markaris publica una colección de artículos derivados de su condición de testigo privilegiado del saqueo griego este próximo septiembre. En esta ocasión sustituye el suspense de sus tramas de novela negra por la descripción crítica de la sociedad griega que augura un futuro imposible.

Si hay candidatos en Europa que se encamina al concepto de Estado Fallido es Grecia. Si hay algún país candidato a seguir sus huellas es el nuestro. 'Las luces se apagan en Atenas' tiene un cierto sabor español. A mi me suena a vivido.



jueves, 23 de agosto de 2012

Campaña de Medicos del Mundo

No es un gobierno. Es un  objetor global a las convicciones democráticas. Está dejando centenares de víctimas tendidas en la calle y relevantes convicciones dignas arrumbadas en los cubos de basura. Los mismos cubos acerrojados por el alcalde de Gerona en nombre de la 'dignidad social'.

Aunque esten ganado terreno, hay personas empeñadas en reventarles ese invento que entierra necesidades públicas y demandas ciudadanas en estafas y fraudes; en malversaciones por miles, o  en aeropuertos vacios. Hay organizaciones cívicas emperradas en denunciar que las plataformas de ferroviarias de alta velocidad, las autovias de peaje para empresas amigas y los costosísimos edificios bancarios se erigen sobre necesidades sociales insatisfechas, sobre futuros ciudadanos iletrados y supersticiosos, sobre exclusivismos sociales que marginan, sobre enfermos inatendidos que serán mañana cadaveres. 

Quizás sea el momento de echarles una mano que muestre la pasta de la que están hechos los ciudadanos legítimos. Las personas enteras tan distintas a esa raza de saqueadores que, en un momento u otro, hemos elegido  que nos representen para nuestra desgracia.


viernes, 15 de junio de 2012

Unilever: pasar página


Todo preparado para pasar página en Lever Ibérica. Nuestra alcaldesa se ha acogido a la pasión irrefrenable por las cosas epistolares surgida en el Partido Popular. No iba a ser menos. La imagino en el despacho dando forma a esas líneas tajantes dirigidas a Unilever que habrá dejado a sus directivos al borde del colapso nervioso. Temblorosos. Aterrados. Dispuestos a retroceder sobre sus pasos.

Muchas veces, las cartas se dirigen a terceros lectores. No es tanto lo que se dice a su destinatario sino lo que se quiere denotar ante otros. Esta alcalde, convertida en amanuense institucional, dice que es hora de pasar página a sus verdaderos destinatarios: los trabajadores de la factoría y los ciudadanos. Hizo lo que pudo. Se desmelenó, incluso, sin reparar en lo cara que va en la ‘pelu’ en estas fechas. Viene a decir que: queridos conciudadanos y conciudadanas, verdes las han ‘segao’; toca arrimar el hombro, sorberse las lágrimas y buscarse la vida de otra forma o en otro lugar. En definitiva, esto no es una carta. Es un punto final. Se acabó el problema de la factoría de Unilever en Aranjuez y ‘susum corda’.

Nuestra brava chulapona madrileña ha acudido en su auxilio. Esta Condesa de Murillo y Grande de España, galardón desmentido por su estatura moral, ha sacado un ratito en su tarea habitual de incendiar la Comunidad de Madrid y advertido a la chusma, -la chusma somos nosotros-, que el gobierno regional ha invertido en la ciudad no ‘secuantísimos’ millones de euros. Y santas pascuas. Más no se puede hacer, viene a decir.

Dos reparos previos: Uno. No es su dinero. Es de los ciudadanos. Se les retorna en forma de servicios para facilitar la vida en común. Otro. La inversión se hace en servicios obligatorios tales como alumbrado, transporte, sanidad, medio ambiente, justicia y seguridad. No son dádivas graciosas, es lo que tiene la aristocracia. No hay privilegios. Solo estricto cumplimiento de la legalidad.

Pero para Esperanza Aguirre eso son ‘minucias’ e insiste en la cuenta de la vieja. No me explico como esta librepensadora ultraliberal y moderna emplea un método tan viejo. Llegado a ese punto,  ¿a que pararse en barras?. ¿Por qué no añadir los dineros de la Junta Suprema o, incluso, los reales de Felipe II?. Da lo mismo el sumatorio y sus factores. ‘Oh, es ella’, quiere reforzar la línea justificadora de su delfín local: No hay remedio. Se ha hecho lo que se ha podido. Hay que pasar página. Luego, lo han repetido asesores, consejeros, escribidores de Tele Madrid, tertulianos de lo digital. Y pienso que, cuando tantas personas coinciden en animarnos a confiar en el futuro y las potencialidades de nuestra ciudad sin hablar del presente, es que, lo hemos empezado a perder si no se remedia.

Hoy en la radio, mientras acudía al trabajo, escuchaba aquella canción que acompañó el nacimiento de la libertad y la democracia española. Ignoro en que momento perdimos las dos. Mientras sonaba aquella melodía de hace 35 años, pensaba si no será necesaria un poco de ira, solo la justa, para salvaguardar la libertad y el presente.

jueves, 7 de junio de 2012

Salir del Sistema

Si no se les quiere dejar caer, vamos a obligarles a abandonar el sistema financiero con sus propias armas, con sus propias reglas y métodos. Y la mejor forma de obligarles a realizar la reforma que necesitamos, no la que desean los bancos fallidos, es retirar los fondos y cerrar las cuentas en los que defraudaron la confianza colectiva.

No nos ha colocado en esta situación aquella fiesta que ni vimos y cuyos costes pagamos todos nosotros, excepto los verdaderos responsables. Tampoco nuestro atolondramiento, si es que lo hubo,  o esa escasa ‘cultura financiera de los ciudadanos’ que nos achacaba el Banco de España y que quería remediar a base de cursos formativos cuando ya todo ha reventado y los cascotes amenazan aplastarnos.

Tengo la seguridad de que, si el sistema financiero va a reformarse, lo hará en función de sus intereses delincuentes y con el motor y complicidad de la clase política. No tenemos capacidad de intervención ni de acción ni influencia. Las sucesivas reformas civiles nos dejan a la intemperie frente al autoritarismo que ha nacido. Opinar ya no es un derecho, es casi un delito. Oponerse no es una opción ciudadana; es un síntoma de antipatriotismo sedicioso sobre el que cae, a la menor oportunidad, todo el peso de una ley ancha para los poderosos y estrecha para los desfavorecidos.

Va siendo hora de que barajemos otras posibilidades ciudadanas. Otras formas de acción. Si los bancos han dilapidado los fondos que les confiamos, vamos a obligarles a devolverlos. Es fácil. Retiremos nuestros fondos. No merecen nuestra confianza y no podemos dejarles que los utilicen en nuestra contra. Entonces, tendrán que intervenir los mecanismos de garantía que, ahora si, deberán ser empleados en los fines legítimos para los que se crearon, pese a sus sucesivas reformas tramposas.

Ahora lo tengo claro. Tenemos que salir del sistema. Debemos salir de este sistema, romper sus reglas de juego, abatir el tablero y la única posibilidad es dejarlos caer. De grado o por fuerza. No podemos seguir coexistiendo con bancos tramposos, directivos estafadores, inversores codiciosos y especulativos en alianza con una clase política cruel, feroz e insensible. No nos lo merecemos. Vamos a quitarles nuestro dinero. Poco a poco o de una vez, de manera unánime o individual. Es nuestro pero, hay que lamentarlo, “son de la materia de la que están hechos los sueños”. Los nuestros. No todos ellos, claro está, pero si de una gran parte con los que imaginamos el futuro.



miércoles, 23 de mayo de 2012

Cuando tocan el pito

 Al final todo se reduce a tocar el pito o no dejarlo tocar. Y Aguirre o la cólera ultraliberal lo toca mejor que nadie, mientras se  envuelve en su banderita y se perfuma con aromas antiguos de cabos de cuartel y sacristanes.

Aguirre suele decir barbaridades. Sin sentidos, o mentiras a la pata la llana que hacen sonrojarse a las piedras. Ahora chifla y prohíbe chiflar a otros y les manda a los guardias, les lleva ante los jueces o les suspende el partido de futbol. Sin despeinarse, ha montado en cólera tridentina, esa que comparte con Nación Española, y ha sublevado a la sensatez de la ciudadanía e, incluso, a la de sus propios compañeros, que no siempre pueden presumir de esa virtud.

Son cosas de familia. Que lo resuelvan entre ellos. Como es cosa de fútbol tampoco me atañe. Que las federaciones, el autor de la Marcha Real o el donante de la Copa célebre, entre cacería y cacería, lo diriman con ella.  Paso de ultrajes a símbolos e instituciones que no sienten ni padecen; que no han merecido respeto ni lo han ganado con el paso de los años. Más bien, lo han ido perdiendo entre sumarios, atestado, sobreseimientos y demás enmascaramientos de la realidad.

Atenta más contra la contra la dignidad ese silencio negro de Aguirre sobre el informe UNICEF de exclusión infantil en España. Los 200.000 nuevos niños en ese riesgo; las 700.000 familias sin ingresos no han merecido una palabra de apoyo ni consuelo de una Presidenta envuelta en trapos de colores o escuchadora ensimismada de fanfarrias desafinadas.

Su hubiera que calificar algo de ultrajante, señalaría esto. Es lo más indigno, lo más inhumano de esta nueva estupidez tridentina. Las chifladas suelen acabarse más temprano que tarde y dependen de las cajas torácicas de cada cual. Los himnos y banderas lo aguantan todo; hasta las matanzas y degollinas generales que los legitiman. Las pintadas se borran y los pasquines se degradan. A remate, solo quedan esas cifras, un futuro negro para esas familias y el silencio atronador de Aguirre sobre ellas. Eso es lo ultrajante. Eso y que se vista de guindilla de la Restauración y nos diga que aquí, la única que pita es ella que el resto ni tocamos el pito ni tocamos ná. Talmente como en la Verbena de la Paloma

jueves, 17 de mayo de 2012

Lever da un giro de 360º

El cierre de Unilever Aranjuez llega a este punto después de realizar, como suelen equivocarse los políticos, un giro de 360 grados. En el mismo lugar, en la misma disyuntiva sin solución en la que lo ha metido la Alcaldesa solita y sin ayuda.

Aquí si que no hay tío que nos pase el río ni herencias pasadas, aunque lo fuesen a título de inventario. Confiada en sus dotes de líder, sabedora de ser un hacha de la mediación , se nos ha plantado en el camino de lo que creía solución final, con dos ovarios y las banderas al viento y no ha resultado ser otra cosa que la puerta de salida de los trabajadores y el cierre de la factoría con el verano encima y el tiempo actuando como gran liquidador.

Tanta majeza, tanto dispendio de talante negociador del que ha hecho gala para nada. Debe sentirse tremendamente frustrada al encontrarse, frente por frente, con el egoísmo de la multinacional. Algo que ella cree categoría moral e irremediable, cuando solo es ley de economía pura: la búsqueda del máximo beneficio con el mínimo costo. Nada nuevo que no ilustrara Dickens aunque lo desconociera la Alcaldesa.

El camino del desempleo está empedrado con frases dramáticas, de un optimismo inmotivado e insufrible. La del egoísmo es una de ellas. Otra sus exigencias de flexibilidad a la empresa. Ambas carentes de contenido aunque no menos irrelevantes que su última y elocuente frase, recogida por su comunicador de cabecera: “No va a desaprovechar, dice, ni una oportunidad de denunciar el desprecio por el empleo de esta empresa, que reconoce que tiene margen de beneficio, si se confirma que no cambia de postura”.  Frase dura y tajante donde las haya y que, sin duda, convencerá a Unilever para volver atrás en sus pretensiones iniciales.

lunes, 14 de mayo de 2012

Ojalá el 15-M

Cuando todo se describe como lo hace Soledad Gallego Diaz, nada mejor que cederla el paso con todos los merecimientos. Con permiso.

Ojalá el 15-M
Tenemos que protegernos contra la degradación de la convivencia, contra la violencia verbal y la xenofobia y acostumbrarnos a pedir explicaciones. Ojalá el 15-M nos ayude a salir de esta atmósfera de vergüenza.
¡Digamos la verdad y que se avergüence el demonio!, decían los clásicos. Que se avergüence el demonio: quienes gestionaron irresponsablemente bancos y cajas mientras se autoconcedían retribuciones fuera de todo sentido; quienes se han negado, y se niegan, a someterse a normas de transparencia y quienes se aprovechan de esa opacidad para ocultar sus marrullerías; quienes han sido incapaces de cumplir con sus obligaciones públicas, no ya solo por corrupción, sino también por pura banalidad.

Los ciudadanos están abochornados por decisiones que les han sido ajenas, pero cuyas consecuencias pagarán. Quizás el 15-M, si logra revitalizarse, consiga que nos sacudamos esa paralizante angustia y que avivemos nuestra exigencia de responsabilidades. Ojalá el impulso de los jóvenes nos coloque ante nuestras obligaciones ciudadanas.

Vivimos en una atmósfera de vergüenza, que acarrea una dolorosa sensación de culpa, mientras que los causantes directos de esta situación pretenden que nadie les pida responsabilidades, penales en los casos en que sea procedente, o políticas y cívicas, en los que no. ¿Creen Miguel Blesa o José Luis Olivas que lo pasado, pasado está? No debería ser así. ¿Cree el gobernador del Banco de España que puede reclamar indulgencia? ¿Confía la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, en que puede escabullirse de la quiebra de la Caja de Ahorros, donde el PP colocó a decenas de amigos, familiares y militantes, y que todo pasará, sin consecuencias para ella? ¿Se olvidará quiénes fueron los consejeros que representaron al PSOE madrileño y a los sindicatos y que callaron por incompetencia, interés o amiguismo? Todos sus nombres deberían desaparecer para siempre de cualquier lista o cargo político.
 
En este país han pasado demasiadas cosas como para continuar paralizados. Digamos en público la verdad: es imposible soportar a un presidente del Tribunal Supremo, Carlos Dívar, sospechoso de endilgar gastos personales al erario público y que llama “miseria” a 6.000 euros, cuando la justicia que él administra puede castigar con una pena de prisión de hasta 18 meses a quien cometa un hurto de más de 400. Difícil aguantar un Consejo General del Poder Judicial, cuyos vocales acuden a su puesto de trabajo tres días a la semana, que actúa con tanta prepotencia que nombra magistrados que no reúnen los requisitos (como ocurrió en la Sala Civil del Supremo) y que se niega a someterse al principio de transparencia que debería ser el primero en impulsar ¿Cómo no se exigen a sí mismos algo más de ejemplaridad? ¿A qué viene tanta soberbia?

Es inaguantable que cuando se les pide a los ciudadanos sudor y lágrimas, el Gobierno (a quien corresponde la iniciativa) y la oposición sigan jugando con las instituciones y que, con una actitud inane, abandonen la renovación de los magistrados que deberían haber cesado ya en el Tribunal Constitucional y en otros organismos estatales. O que el Gobierno intente controlar informativamente RTVE, cuando lo que necesitamos es una televisión estatal que, en momentos de incertidumbre y peligro, nos proporcione información fidedigna.

Tenemos que protegernos, como sea, contra la degradación de la convivencia, contra la violencia verbal y la xenofobia y acostumbrarnos a pedir explicaciones. ¿Qué datos apoyan lo que está usted diciendo? ¿Con qué argumentos defiende su opinión? Como explican Martín Alonso y María Pardo en Una ética para el debate (Cuadernos Baseak), el déficit conceptual con que se expresan los personajes públicos es atroz. Hay que enseñar en las escuelas, explican, que nada ni nadie goza de inmunidad frente a la crítica y que quien participa en un debate público adquiere la responsabilidad de estar debidamente informado sobre lo que discute; que la crítica debe referirse a los hechos y no a las personas, y que estas son solo objeto de censura cuando son responsables de las acciones que se debaten. Que no se debe tratar a quien defiende una posición contraria como a un enemigo, pero que no todas las opiniones son respetables. Ojalá el 15-M nos ayude a salir de esta atmósfera de vergüenza.

solg@elpais.es

viernes, 11 de mayo de 2012

Mañana a la calle

Hace tiempo que este asunto me toca las bolas. No aguanto más la desfachatez y el cinismo de estos trileros metidos a representantes públicos.  Uno puede ser un hooligan borracho, unido a otros hooligans, tan o más borrachos, que se agreden entre si con pinchos y botellas de vodka  o enfrentan juntos las cargas de los ninjas de Interior y nadie, absolutamente nadie, pretenderá que es un uso ilegítimo de la vía publica. Todo lo más, algún bisbiseo sobre 'queseyo' disculpable apasionamiento deportivo que puede convertirte en víctima colateral en cualquier momento. 

Ahora bien, pongamos que eres (o que soy) un puto pringado con caducidad laboral a fecha fija o tres empleos de desecho a tiempo parcial. Un mierda confiado en el valor del esfuerzo que no ha hecho más que trabajar en su vida; de los que no han entrado nunca en atajos delictivos ni sometido balances bancarios a ingenierias contables en provecho propio, ni evadido una mierda a la fiscalización de la Agencia Tributaria por creerlo amoral. Si se es de esos a quién se puede saquear su futuro con impunidad o birlar los derechos más básicos;  un currela a quien han cambiado las reglas de juego y pretendes mostrar en público tu disconformidad pues vas ‘dao’. No puedes.

Al decir de nuestra Presidenta, ese turbión de mentiras y rapacidades, eres un  bárbaro, un vándalo, un antisistema que quiere “privatizar el espacio público ciudadano en beneficio propio”. Y lo dice con una desfachatez que supera todo lo que hoy, viernes, santo día de recortes, estaba dispuesto a soportar. Los chicos del 12 M debían hacerle un homenaje a esta mujer. Con Aguirre me pasa lo mismo que con Jimenez Losantos. Son mano milagrosa contra la pereza. Mañana a la calle.

miércoles, 9 de mayo de 2012

País pervertido

Ni la Biodramina es hoy suficiente para resistir el vértigo que producen las páginas económicas de los periódicos. Hay que salir a escape de ellas, por qué  la mención de Rato y el fácil paralelismo que pueda establecerse con aquel maestro de banqueros y modelo de reclusos que es Mario Conde produce un vahído semimortal.

Otras páginas muestran los devaneos semiadolescentes y corruptos de Divar que acapara Sociedad y Tribunales desde hace tres meses. Otros asuntos de igual jaez  van consumiendo ese escaso espacio redaccional que termina de calcinar la Aguirre, el Wert y la Botella,  juntos en un aquelarre en defensa de la cosa taurino-cultural.

Y asi estamos. Dando como normal lo que en otros países son sucesos graves. Allí donde la opinión pública rugiría para que se incoaran diligencias previas al expresidente de Bankia, aquí el responsable del desmán designa a su sucesor inmediato. Lo que parece es lo que es ¿Verdad?. Allí, donde sería innecesaria la denuncia de un vocal del C.P.J para iniciar un procedimiento indagatorio sobre el uso fraudulento de los presupuestos del Consejo por su Presidente, aquí el asunto pasa de tapadillo en la prensa desde hace tres meses y el protagonista casi va a tener que enterarse por los periódicos.

Pero claro. No es un país normal. Es un país pervertido hasta la médula, incapaz de sentir la más mínima indignación por la estafa universal y permanente de la que los ciudadanos estamos siendo objeto. Así que cierro los periódicos, desconecto el ordenata y espero con tranquilidad que perversos y mercados se den por conformes en nuestra nueva tanda de mentiras, eufemismos y decretos de recortes en viernes. El sábado será otro día.

viernes, 20 de abril de 2012

Inicuo Rajoy

No hace falta mucho espacio para comentar la desagradable conjunción entre la imagen de Mariano Rajoy tocado con birrete y sus afirmaciones, avaladas por las decisiones de hoy del Consejo de Ministros. Es malvada, injusta e inicua. Como si un verdugo adoptará la indumentaria del condenado en el día de la ejecución. ¿De verdad todo esto está ocurriendo?


viernes, 13 de abril de 2012

¡Disuélvase!

La verdad es que la ocurrencia última de la criminalización de la resistencia pasiva me deja estupefacto. No es que no quiera aceptarlo, que tampoco, es que me lo impiden las leyes generales de la Física.

Tras el anuncio, sumergido en esta trufa de eufemismos gubernamentales –ajustes, recortes, activos ocultos, etc.- con los que nos están saqueando el futuro, recordé una de las manifestaciones previas a la transición española en plena Avenida de San Diego.

Un policía armado tundaba con la porra a modo a un solitario manifestante tópico, barbudo y con trenca. ‘¡Disuélvase!, gritaba el energúmeno uniformado mientras sacudía con la defensa al rebelde. O sea. Lo deslomaba a palos. Sus balbuceos eran apenas audibles entre los gritos del apaleador: '¡No puedo, no puedo. Si estoy solo!' Y era verdad. Tanto el hecho de su soledad, - el resto de los rebeldes ya se había escabullido por el endiablado trazado de esa parte de Madrid que linda con el Pozo del Tío Raimundo- como por la sinrazón del mandato.

No quiero parecer cerril y tozudo. A decir verdad, soy dócil y lleno de mansedumbre. Me han ajustado, reformado, recortado, retractilado, rebajado, disminuido hasta decir basta desde la primera crisis del petróleo. Sucesivos parlamentos y por unanimidad, han elaborado montones de leyes en mi contra, han defenestrado derechos, pasado por alto leyes u ocultado reglamentos beneficiosos para mí. Y ni pío, oiga.

Pero no podré cumplir esta nueva exigencia. No por mí. Por las leyes. De la Física digo. En condiciones normales, piden un fuerte disolvente para disgregar el cuerpo humano en sus componentes esenciales. Y por ahí no paso. No voy a aceptar ese baño de ácido con el que quieren obsequiarme estos trileros. Mis componentes esenciales son míos y forman un todo armónico. Es lo único que me va quedando. Cuando el Parlamento comience a discutir esa ley, me tendrán en los jardincillos de enfrente; callado, expectante y pacífico a más no poder, pero rebelde. Aunque me tunden.