viernes, 8 de marzo de 2013

Periodismo sin preguntas

El plante a la mudita Ana Mato será una fecha de referencia. Me gustaron los mensajes de los corresponsales en ese momento aunque llegan tarde. Algunas Asociaciones de la Prensa y organizaciones profesionales de periodistas lanzaron la campaña "Sin preguntas no hay cobertura" hace un año. Su seguimiento fue escaso. Muy escaso. Desde entonces, las ruedas de prensa sin preguntas, lecturas de comunicados, declaraciones unilaterales se han constituido en una costumbre que ha enterrado el ejercicio del periodismo

Algunos medios, incluso ese modelo de periodismo que fue El País, denunciaron aquellas prácticas pero fueron incapaces de ir más allá, por distintos motivos y todos “razonables”, de lo que requeriría la coherencia con el fin del ejercicio de la profesión. Su ausencia de reacción ha consolidado estas periódicas bofetadas al derecho de información por la vía de los hechos. Deseo que esa conducta que se adopta, lejos de la presión de las redacciones, empiece a extenderse en nuestro territorio pero me temo mucho que es una esperanza inmotivada que no avala la realidad de la profesión. 

Nuestros periodistas están ocupados en analizar el papel de los medios modernos, la influencia de los nuevos instrumentos tecnológicos, en el bla.bla..bla..bla…pedanteril, que el bosque enmarañado de la confluencia del capital financiero, las empresas editoras y el miedo laboral les impider ver el árbol originario de la información veraz y objetiva como sustento de la democracia. 

Así Cospedales, Barcenas, Rubalcabas y los pequeños caciques locales de cada autonomía o localidad campan  a sus anchas. Nadie protege al ciudadano de esta información tóxica que se expande como cieno, envuelta en eufemismos. Luego se espantarán de que el periodista sea la segunda profesión peor valorada por todos.

viernes, 21 de diciembre de 2012

¡Feliz año!

Me incorporo a la tanda anual de buenos deseos para el año próximo, algo que es una hipótesis lejana e improbable por más que la fabrica de chorizos Campofrío, manda narices, se empeñe en vestirlo de tierna tarea nacional sin alusión alguna al número creciente de ciudadanos excluidos. Ahí van mis mejores deseos para todos. Para todas. Para mujeres, hombres y niños. Con una sola excepción. La de quienes nos han robado  el tiempo a plena luz; arrebatado el pasado, los proyectos de futuro y nuestros recursos privados y colectivos y a los que prueban cada día a mi hijo que la honestidad, la coherencia y la sinceridad son falsedades sin más trascendencia, incluso necesarias, pese a mis enseñanzas contrarias. Tampoco se lo deseo a quienes le harán vivir mañana peor de lo que vivía ayer, disfrazando las ansias de codicia de las grandes corporaciones con eufemismos perversos; a los que duermen el sueño de los hombres y de los niños con cuentos y supersticiones o han escamoteado finales confortables de vida a cientos de matrimonios ancianos. 

Entre los que no incluyo, se encuentran los que han vendido los recursos públicos como si fueran suyos sin traba moral y sin reparar que son el resultado de los esfuerzos ciudadanos sumados y continuos en el tiempo. Dejo fuera al parlamentario prevaricador que reúne seguros, dietas, primas, ayudas para vivienda, gastos de transporte en una sola nómina libre de IRPF que multiplica por siete los ingresos brutos anuales del ciudadano medio. No felicito a quienes han rescatado los bancos con nuestro dinero y no apresuraron el paso lo más mínimo para impedir que la ejecución hipotecaria fuese una auténtica y pura ejecución sumaria castrense sin juicio previo. 

Me olvido en mis deseos del poli de la UIP, el que me dobla en estatura y músculo y me ha breado a modo en varias ocasiones mientras le levantaba las manos, le mostraba las palmas y le gritaba que esas son mis únicas armas. De Cristinita Cifuentes que me llama antisistema, del comisario jefe de Valencia para quien soy el enemigo o de Felipe Puig que ensaya a los mozos para molerme bien y sobre todo, de Andreita 'Que se jodan' Fabra, modelo de oradora, empatía y generosidad. 

 Incluyo en mis ausencias a los que han estafado, robado, defraudado, mentido o engañado con plena consciencia y, sin embargo, han merecido la impunidad de los tribunales, la indulgencia de los legisladores, la ceguera de la administración y el silencio de los cómplices o de los que no toman partido. Para todos ellos, mil gracias. Me habéis convertido y ahora deseo que Dios exista con tal de que haga llover fuego del cielo y os consuma en castigo al dolor que habéis causado y os disponéis a ocasionar. ¡Ah! y si me lo pide, estoy dispuesto, incluso, a arrimaros candela si falta.

viernes, 7 de diciembre de 2012

6 de Diciembre: #AranjuezDefiende la #SanidadPública

La Sanidad Pública universal y de calidad ha sido la base fundamental para el desarrollo del Estado del Bienestar y es uno de los pilares para asegurar la solidaridad y la equidad dentro de una sociedad, pues supone el esfuerzo de las personas con más poder económico y más sanas para permitir la atención sanitaria de los que tienen menos y están enfermos.

 En los últimos años hay una campaña generalizada para desprestigiar y desmantelar los sistemas públicos de salud, coincidiendo con el auge del neoliberalismo, que quiere privatizar los sistemas sanitarios públicos y que busca en ellos una oportunidad de negocio.

Esta tendencia internacional hacia el desmantelamiento de los sistemas sanitarios públicos afecta a todos los países en mayor o menor medida. En España se observan intentos por avanzar en la privatización de un sistema sanitario que goza de gran aprecio internacional, precisamente por su universalidad, fácil accesibilidad y carácter equitativo.

Son las CCAA gobernadas por el PP donde se han producido ataques más serios contra la Sanidad Pública , como sucede en Madrid o Valencia, por citar solo las más significativas. 

En esta campaña privatizadora juega un papel fundamental la estrategia de convencer a la opinión pública de las ineficiencias y problemas de funcionamiento del sistema sanitario público, cuando son los neoconservadores y neoliberales los principales responsables de esta situación mediante la introducción de nuevas formas de gestión empresarial, que con la disculpa de innovar, lo que en realidad buscan es poner por delante el ahorro, olvidando la calidad de la atención sanitaria. 

La introducción de formulas de gestión empresarial facilita la privatización de los centros, manteniendo la financiación con dinero público y olvidando que estas nuevas formas de gestión son modelos ya ensayados en el Reino Unido, donde han conseguido encarecer la construcción y puesta en marcha de los nuevos hospitales cuatro o cinco veces más que los del modelo tradicional.

Los grandes perdedores de estos cambios que se avecinan serán los ciudadanos, porque la calidad de los servicios sanitarios empeorará, y porque los modelos privatizados tienen unos costes muy superiores. Los ciudadanos se verán obligados a pagar para poder utilizar los centros asistenciales y, a la postre, una parte de la población, la más pobre y la más enferma, se verá excluida de los sistemas sanitario. 

La falta de interés político por la Sanidad Pública se concreta en la masificación y en las listas de espera para intervenciones quirúrgicas, para las consultas de los especialistas, las pruebas diagnósticas y, mas recientemente, para los médicos generales y pediatras. Todo ello desde una política de premeditado descrédito de la Sanidad Pública

Y se trata solo de los primeros pasos, puesto que hay una estrategia de avanzar de manera lenta y continuada hasta conseguir que el derecho a la protección de la salud deje de ser un derecho de todos los ciudadanos y pase a ser un privilegio para aquellos que puedan pagársela, dejando para los demás un modelo similar a la antigua beneficiencia. 

Todavía estamos a tiempo de salvar un Sistema Sanitario que esta valorado entre los mejores del mundo, por la calidad de sus servicios y sobre todo por su carácter universal, gratuito y solidario.


Por eso hacemos un llamamiento a todos los ciudadanos y profesionales de la salud a movilizarnos en su defensa. No podemos permitir que la Sanidad Pública se convierta en un negocio en el que unos pocos se beneficien a costa de la salud de todos.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

España en marcha #14N

Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.

No vivimos del pasado,

ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.

Somos el ser que se crece.

Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.

Somos bárbaros, sencillos.

Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.

De cuanto fue nos nutrimos,

transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.

¡A la calle!, que ya es hora

de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

No reniego de mi origen,

pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.

Españoles con futuro

y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.

Recuerdo nuestros errores

con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.

Vuelvo a decirte quién eres.

Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.

No quiero justificarte

como haría un leguleyo.
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.

España mía, combate

que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.


Gabriel Celaya. 'Cantos Íberos'

jueves, 11 de octubre de 2012

Sin periodistas no hay periodismo.

Sin periodistas no hay periodismo es un comunicado de la Federación de Asociación de la Prensa en defensa del periodismo

Si aseguramos que el periodismo atraviesa en España la peor crisis de su historia, nadie podrá decir que exageramos. Se nos podrá acusar de ser reiterativos porque desde la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) venimos denunciando este desastre, una y otra vez, en los últimos años. 





En esta denuncia constante, hemos sostenido y sostenemos, como eje de nuestra posición, que nuestro país pagará un alto precio si asiste al deterioro del sector periodístico sin tomar medidas que palien la situación. Dejar morir el periodismo es como dejar morir la democracia, porque los medios contribuyen a su sostenimiento promoviendo el debate cívico, el intercambio de ideas y actuando como contrapoder a fin de evitar los abusos.

En términos de empleo, el drama está cuantificado a través del Observatorio de la Crisis de la FAPE que, desde noviembre de 2008, viene registrando su impacto. Con los últimos ERE en editoras locales y en varios grupos nacionales líderes, como los de EFE y los anunciados en El País y Unidad Editorial, hemos superado los 8.000 empleos perdidos en el periodo de contabilización, lo que unido a los anteriores eleva a 10.000 el total de periodistas en paro.

Se podrá afirmar que hemos predicado en el desierto a la vista de lo que sigue ocurriendo en nuestro sector, que no es el único, por supuesto, que sufre la grave crisis que atenaza a nuestro país.

Pero nuestro sector, y pedimos disculpas por el atrevimiento, es un sector especial porque la demolición de sus cimientos afecta directamente a la libertad de información y de expresión, que constituye la base de todas las demás libertades y es el fundamento de la dignidad humana.

Sabemos lo que es un país sin medios independientes, sometidos a la censura diaria de sus informaciones, con periodistas encarcelados por ejercer la crítica del poder, despedidos por resistirse a las presiones e incluso asesinados por tratar de ser independientes. Lo estamos viviendo en varios países, algunos de ellos muy cercanos a nosotros por lazos históricos y culturales.

 Sabemos lo que significa contratar a periodistas sin remuneración o con un salario indigno. Sabemos lo que supone para la vitalidad de un país que su prensa vaya muriéndose poco a poco. Sabemos que todos estos factores negativos empobrecen la democracia y abren el paso a impulsos autoritarios, de los que los ciudadanos son las principales víctimas.

La precariedad laboral y salarial se extiende como una marea, colocando a los periodistas en una situación de indefensión ante las presiones, vengan de donde vengan. El papel de contrapoder de la prensa queda reducido a la mínima expresión.

En el enfoque de los editores, los periodistas dejan de ser unos profesionales a respetar para convertirse en números que pueden ser tachados en cualquier momento.

La expulsión de periodistas veteranos, con fuentes y con criterio, priva a los medios del necesario talento para ofrecer a los ciudadanos un periodismo de calidad. De nuevo, la sociedad es la gran perjudicada.

El panorama propicia que surjan agoreros que pronostican el fin del periodismo, que es casi como sostener que la democracia tiene los días contados. Porque ustedes, los representantes de los ciudadanos, saben bien que sin prensa libre y crítica con el poder, la salud de la democracia se resiente.

Pero en la FAPE no tenemos ninguna duda de que el periodismo sobrevivirá como elemento vital para el desarrollo de nuestra democracia y de nuestra sociedad en un clima de tolerancia y de convivencia pacífica.

Tampoco tenemos ninguna duda de que los periodistas seguiremos siendo necesarios para jerarquizar las noticias, confirmar su veracidad, contrastarlas y difundirlas bajo un paraguas ético y deontológico, como garantes que somos del derecho fundamental de los ciudadanos a recibir información libre y veraz.

Ante este panorama, los periodistas no nos estamos quedando quietos. Estamos plantando cara a la crisis promoviendo innovadores proyectos editoriales, pero en la FAPE creemos que esta respuesta solo profesional no es suficiente.

Las instituciones y los ciudadanos tienen que saber que su futuro democrático y solidario necesita unos medios de comunicación potentes e independientes, con periodistas que, con su credibilidad, aporten elementos que ayuden a la gente a formarse su propia opinión.

No hemos encontrado otra forma mejor de expresarlo que el eslogan de nuestra campaña en defensa de nuestro oficio: “Sin periodistas no hay periodismo. Sin periodismo, no hay democracia”.


Ir al texto completo.
 

lunes, 8 de octubre de 2012

Castelao

Castelao llevaba la humanidad dentro y por eso nos dejó una impagable colección de dibujos y bocetos sobre el lobo malencarado y violento que el hombre lleva consigo. Este otro Castelao no sabe dibujar, ni falta que le hace, para mostrar la fiera que todo cacique desembucha a la mínima de cambio con la mayor economía posible del lenguaje .

Aquél Castelao dibujó el cuerpo tendido de un hombre y lo tituló a mano en uno de los márgenes ‘La última lección del maestro’ para enseñarnos una lección universal de ética humana. Este otro Castelao nos transmite el símbolo de lo más violento y perverso de una derecha rancia e inhumana que produce 'Jarrapellejos' con una frecuencia  intranquilizadora.

Entre aquel y este, hay un abismo de decencia y de años de civilización. No solo afirma su permisividad de violencia contra la mujer;  expresa, también, su convencimiento de que el ser humano es solo un simple instrumento de uso o de cambio.


Detrás de este Castelao feroz y su afirmación asesina, se esconde la honda convicción de que todo es tierra conquistada y la Ley solo una enumeración de reglas que  pueden romperse o torcerse al antojo. Este Castelao indecente, que incita a la violencia contra todo y contra todos o a la violación de las leyes, está hecho, como muchos otros, de la pasta de quienes someten a un país, con todos sus ciudadanos al completo, a la arbitrariedad y el saqueo. Afirman que la ley está para violentarla y luego, los muy cabrones, se fuman un puro.

domingo, 7 de octubre de 2012

Tu pueblo pasa hambre

Esperanza Claramunt, beca Leonardo en Malta, fue la joven que le espetó a Mariano Rajoy: "tu pueblo pasa hambre". Éste es el relato que ha publicado en Contarlo para vivir, su sitio personal